sábado, 23 de noviembre de 2013

Ya no se si prefiero estar despierta y seguir soñando o irme a dormir y no volver a soñar nunca más.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Esos momentos
en los que sabes que
te ocurre algo pero no sabes
que es. Esos momentos.
Echo de menos el poder estar una semana sin salir de casa y quedarme dibujando sin que me dijeran que era antisocial o rara y que estaba perdiendo el tiempo por dibujar.
Ayer, si no recuerdo mal, me sentí horrible. Horriblemente mal.

Sentí que es aquello de ser la segunda opción. Sí, lo vi bien claro con mis propios ojos aquello que ya sabía. Sé que en mi instituto no soy importante para nadie, y la importancia de mi vida para alguno de ellos es inexiste aunque sepan de mi existencia. Aún así fue doloroso. Mas bien, es doloroso comprobar algo que ya sabes con tus propios ojos, porque ya no puedes negar que son imaginaciones tuyas, te la acaban de demostrar.

Hay una chica que suele estar conmigo porque básicamente no tiene nadie mejor con quien estar. Y no me molesta, ni la quiero ni la odio. Me es irrelevante, pero, aun así, que me demuestre que ya sabía que estaba conmigo solo por eso. Um, no es agradable.

De cualquier manera, eso no es lo importante. Lo importante es que después de aquello me puse a pensar en que quizás, solo soy la segunda opción. La segunda opción para cada una de todas las personas que parecen apreciarme. ¿Y sabéis qué? El hecho de pensar en esa idea mínimamente me deprimía y me asustaba a la vez. Parecía tan real...

No se que pretendía transmitir con lo que acabo de escribir, simplemente quería quitarme este horrible sentimiento de encima.

Pero no funcionó.
Hoy es día 22.
 
La pareja de patos es feliz.
 
 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cuando era un poco mas pequeña, no entendía porque a los adultos les costaba tanto dirigirte una sonrisa a veces. Y ahora, a mis 16 años, creo que por fin lo entiendo.

Es porque están agobiados por su trabajo. Porque llegan tarde, porque trabajan mucho, por cualquier cosa. También puede ser porque algo malo les ha ocurrido pero al ser adultos deben fingir que estar bien porque ya nadie tiene porque cuidar de ellos, y supongo que no quieren mostrar debilidad porque no quieren preocupar a nadie. Y me parece triste, porque deben pasarlo mal.

Parece una tontería, pero yo me di cuenta de ello una mañana que mi padre me llevo al instituto y llegaba como cinco minutos tarde. Se que no quería llegar tarde de nuevo porque había llegado tarde a esa misma clase el día anterior, además había empezado el curso en una clase donde no conocía prácticamente a nadie y odiaba que todos me mirasen mal al entrar o se burlasen de mí. No se si había algo mas aparte de ello... ¡Ah si! Esos días estaba algo deprimida porque me sentía realmente sola en el instituto y todo eso. La cosa es que de camino mi padre tuvo que pararse delante de un paso de peatones y no se quien paso y le saludo y sonrió como hace la gente maja en plan: ''Gracias por pararse''. Y él le devolvió el saludo. Yo estaba pensado cosas en plan: ''Joder, se para ahora que tengo prisa'', ''Mierda, ya verás que llego super tarde'' o ''Sí, voy a sonreírte ahora que tengo prisa y no estoy de humor''.

Y con ese último pensamiento lo comprendí todo. Realmente me sentí fatal al pensar así, pero no lo pude evitar.

Lo que mas me preocupó fue el hecho de que... ¿Me estoy haciendo mayor?
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