El 22 es una pareja de patos.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
Seguramente, lo mejor es que este aquí, en esta isla. Lejos de toda esa gente que dice quererme.
Sí, es lo mejor. Si están lejos almenos no les molesto, almenos no tienen que soportarme si no quieren. Puedo estar mal, llorar... Y no tendrán porque consolarme porque tan solo debo decirles que estoy bien.
Es lo mejor , si. Aún así, daría lo que fuera por tener a alguien a mi lado ahora mismo.
Sí, es lo mejor. Si están lejos almenos no les molesto, almenos no tienen que soportarme si no quieren. Puedo estar mal, llorar... Y no tendrán porque consolarme porque tan solo debo decirles que estoy bien.
Es lo mejor , si. Aún así, daría lo que fuera por tener a alguien a mi lado ahora mismo.
¿Nunca os habéis levantado una bonita pero desagradable mañana sin ganas de hacer nada? Bonita, porque todas las mañanas lo son. Desagradable, por lo que te espera ese día.
Realmente odio los días así.
No es que odies el mundo y todo lo que hay en él, simplemente hoy no estas de humor para soportar al mundo y a los caprichos del destino. Simplemente te gustaría descansar de todo un día. Solo quieres dormir en tu cama durante toda la fría mañana.
Pero no puedes.
Y te levantas, forzado. Y piensas: ''Que remedio, si no llegaré tarde''. Desganado, te preparas. Desayunas y sigues sin perder la esperanza de poder pasar el día en casa.
Y aunque todos cuantos te encuentras de camino a tu destino, y en el mismo destino, están alegres, tu no comprendes porque tu no estás alegre, porque querías tan solo quedarte en casa. ''Debe ser porque no me sienta bien levantarme pronto'', piensas. ''O quizás no debería haberme ido a dormir tan tarde. Realmente no lo sé'', añades.
Simplemente no querías que hoy llegara porque sabías que esta bonita y desagradable mañana te estaría esperando al día siguiente, cuando decidieras cerrar los ojos.
Realmente odio los días así.
No es que odies el mundo y todo lo que hay en él, simplemente hoy no estas de humor para soportar al mundo y a los caprichos del destino. Simplemente te gustaría descansar de todo un día. Solo quieres dormir en tu cama durante toda la fría mañana.
Pero no puedes.
Y te levantas, forzado. Y piensas: ''Que remedio, si no llegaré tarde''. Desganado, te preparas. Desayunas y sigues sin perder la esperanza de poder pasar el día en casa.
Y aunque todos cuantos te encuentras de camino a tu destino, y en el mismo destino, están alegres, tu no comprendes porque tu no estás alegre, porque querías tan solo quedarte en casa. ''Debe ser porque no me sienta bien levantarme pronto'', piensas. ''O quizás no debería haberme ido a dormir tan tarde. Realmente no lo sé'', añades.
Simplemente no querías que hoy llegara porque sabías que esta bonita y desagradable mañana te estaría esperando al día siguiente, cuando decidieras cerrar los ojos.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Cuando miro al cielo.
Había una vez dos estrellas. Ya sabéis que, aunque parezca que dos estrellas están cerca, están realmente lejos la una de la otra. La historia que voy a contar tiene mucho que ver con esto. Mo era una estrella que tenia a alguien que quería realmente lejos. Era otra estrella, su nombre era Oz. Era la estrella a la que mas quería, pero también a la que tenia mas lejos. Y aunque él estuviese lejos sentía que siempre estaba allí para ella. Como estaban lejos las veces que se hablaban debían hacerlo gritando, pero esos gritos molestaban a las demás estrellas. Por eso un día, el Dios del cosmo en el que habitaban les prohibió la única manera que tenían de comunicarse. Ahora imaginad que os quitasen, bueno, mas bien os prohibiesen, la única manera que tenéis de comunicaros con quien mas queréis. No saber nada el uno del otro. Doloroso, ¿verdad? Pues eso les paso a Mo y Oz. Imaginad tener que existir sin lo que mas queréis.
Ambos eran infelices. Cuando las estrellas son infelices, dejan de brillar, poco a poco. Eso les paso a Mo y Oz. Pero eso no les entristecía realmente, porque a medida que las estrellas dejan de brillar, llega un punto en el que caen, que es lo que nosotros llamamos ''estrellas fugaces''. Por eso caen, por eso las vemos caer.
¿Y qué pasa con ellas cuándo caen? Llegan a un concreto punto de la Tierra, perdido y que todos desconocen, en donde caen. Y allí, después de un par de segundos, desaparecen. Mo y Oz sabían que si eso acababa por pasar solo estarían unos segundos cerca, pero habiendo estado lejos desde que se conocían eso les parecía un regalo. Y aunque eso fuera el camino a su muerte, esperaban ansiosos su caída.
Y en poco tiempo, aquel momento llegó. Las demás estrellas, como espectadores, las vieron caer. Los humanos, desde su hogar, las vieron caer desde el cielo a un lugar desconocido. Al estar apunto de desaparecer para siempre, ambas estrellas se sentían tan bien por poder estar una al lado de la otra que era algo indescriptible. Se miraron, se dijeron cuanto se querían y desaparecieron.
Ambos murieron siendo felices. Resulta imposible, ¿verdad? Morir siendo feliz... Para Mo y Oz fue posible. Pero dicen también, que cuando una estrella desaparece, o en este caso desaparecen, nace una nueva. Eso es cierto. Nace una nueva estrella justo en el sitio donde estaba la que desapareció. Por lo tanto, dos mismas estrellas ocuparon el lugar de Mo y Oz.
La historia se repitió. Y así hasta ahora.
En parte me entristece que la historia se repita, que solo por nacer en un lugar tengas un destino que no puedas cambiar por poco que te guste.
Hoy vi dos estrellas fugaces; me acuerdo de esta historia cada vez que veo dos estrellas caer, desaparecer... Ojalá yo también pudiera desaparecer junto a la persona que mas quiero.
Ambos eran infelices. Cuando las estrellas son infelices, dejan de brillar, poco a poco. Eso les paso a Mo y Oz. Pero eso no les entristecía realmente, porque a medida que las estrellas dejan de brillar, llega un punto en el que caen, que es lo que nosotros llamamos ''estrellas fugaces''. Por eso caen, por eso las vemos caer.
¿Y qué pasa con ellas cuándo caen? Llegan a un concreto punto de la Tierra, perdido y que todos desconocen, en donde caen. Y allí, después de un par de segundos, desaparecen. Mo y Oz sabían que si eso acababa por pasar solo estarían unos segundos cerca, pero habiendo estado lejos desde que se conocían eso les parecía un regalo. Y aunque eso fuera el camino a su muerte, esperaban ansiosos su caída.
Y en poco tiempo, aquel momento llegó. Las demás estrellas, como espectadores, las vieron caer. Los humanos, desde su hogar, las vieron caer desde el cielo a un lugar desconocido. Al estar apunto de desaparecer para siempre, ambas estrellas se sentían tan bien por poder estar una al lado de la otra que era algo indescriptible. Se miraron, se dijeron cuanto se querían y desaparecieron.
Ambos murieron siendo felices. Resulta imposible, ¿verdad? Morir siendo feliz... Para Mo y Oz fue posible. Pero dicen también, que cuando una estrella desaparece, o en este caso desaparecen, nace una nueva. Eso es cierto. Nace una nueva estrella justo en el sitio donde estaba la que desapareció. Por lo tanto, dos mismas estrellas ocuparon el lugar de Mo y Oz.
La historia se repitió. Y así hasta ahora.
En parte me entristece que la historia se repita, que solo por nacer en un lugar tengas un destino que no puedas cambiar por poco que te guste.
Hoy vi dos estrellas fugaces; me acuerdo de esta historia cada vez que veo dos estrellas caer, desaparecer... Ojalá yo también pudiera desaparecer junto a la persona que mas quiero.
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