¿Nunca os habéis levantado una bonita pero desagradable mañana sin ganas de hacer nada? Bonita, porque todas las mañanas lo son. Desagradable, por lo que te espera ese día.
Realmente odio los días así.
No es que odies el mundo y todo lo que hay en él, simplemente hoy no estas de humor para soportar al mundo y a los caprichos del destino. Simplemente te gustaría descansar de todo un día. Solo quieres dormir en tu cama durante toda la fría mañana.
Pero no puedes.
Y te levantas, forzado. Y piensas: ''Que remedio, si no llegaré tarde''. Desganado, te preparas. Desayunas y sigues sin perder la esperanza de poder pasar el día en casa.
Y aunque todos cuantos te encuentras de camino a tu destino, y en el mismo destino, están alegres, tu no comprendes porque tu no estás alegre, porque querías tan solo quedarte en casa. ''Debe ser porque no me sienta bien levantarme pronto'', piensas. ''O quizás no debería haberme ido a dormir tan tarde. Realmente no lo sé'', añades.
Simplemente no querías que hoy llegara porque sabías que esta bonita y desagradable mañana te estaría esperando al día siguiente, cuando decidieras cerrar los ojos.
lunes, 18 de noviembre de 2013
domingo, 17 de noviembre de 2013
Cuando miro al cielo.
Había una vez dos estrellas. Ya sabéis que, aunque parezca que dos estrellas están cerca, están realmente lejos la una de la otra. La historia que voy a contar tiene mucho que ver con esto. Mo era una estrella que tenia a alguien que quería realmente lejos. Era otra estrella, su nombre era Oz. Era la estrella a la que mas quería, pero también a la que tenia mas lejos. Y aunque él estuviese lejos sentía que siempre estaba allí para ella. Como estaban lejos las veces que se hablaban debían hacerlo gritando, pero esos gritos molestaban a las demás estrellas. Por eso un día, el Dios del cosmo en el que habitaban les prohibió la única manera que tenían de comunicarse. Ahora imaginad que os quitasen, bueno, mas bien os prohibiesen, la única manera que tenéis de comunicaros con quien mas queréis. No saber nada el uno del otro. Doloroso, ¿verdad? Pues eso les paso a Mo y Oz. Imaginad tener que existir sin lo que mas queréis.
Ambos eran infelices. Cuando las estrellas son infelices, dejan de brillar, poco a poco. Eso les paso a Mo y Oz. Pero eso no les entristecía realmente, porque a medida que las estrellas dejan de brillar, llega un punto en el que caen, que es lo que nosotros llamamos ''estrellas fugaces''. Por eso caen, por eso las vemos caer.
¿Y qué pasa con ellas cuándo caen? Llegan a un concreto punto de la Tierra, perdido y que todos desconocen, en donde caen. Y allí, después de un par de segundos, desaparecen. Mo y Oz sabían que si eso acababa por pasar solo estarían unos segundos cerca, pero habiendo estado lejos desde que se conocían eso les parecía un regalo. Y aunque eso fuera el camino a su muerte, esperaban ansiosos su caída.
Y en poco tiempo, aquel momento llegó. Las demás estrellas, como espectadores, las vieron caer. Los humanos, desde su hogar, las vieron caer desde el cielo a un lugar desconocido. Al estar apunto de desaparecer para siempre, ambas estrellas se sentían tan bien por poder estar una al lado de la otra que era algo indescriptible. Se miraron, se dijeron cuanto se querían y desaparecieron.
Ambos murieron siendo felices. Resulta imposible, ¿verdad? Morir siendo feliz... Para Mo y Oz fue posible. Pero dicen también, que cuando una estrella desaparece, o en este caso desaparecen, nace una nueva. Eso es cierto. Nace una nueva estrella justo en el sitio donde estaba la que desapareció. Por lo tanto, dos mismas estrellas ocuparon el lugar de Mo y Oz.
La historia se repitió. Y así hasta ahora.
En parte me entristece que la historia se repita, que solo por nacer en un lugar tengas un destino que no puedas cambiar por poco que te guste.
Hoy vi dos estrellas fugaces; me acuerdo de esta historia cada vez que veo dos estrellas caer, desaparecer... Ojalá yo también pudiera desaparecer junto a la persona que mas quiero.
Ambos eran infelices. Cuando las estrellas son infelices, dejan de brillar, poco a poco. Eso les paso a Mo y Oz. Pero eso no les entristecía realmente, porque a medida que las estrellas dejan de brillar, llega un punto en el que caen, que es lo que nosotros llamamos ''estrellas fugaces''. Por eso caen, por eso las vemos caer.
¿Y qué pasa con ellas cuándo caen? Llegan a un concreto punto de la Tierra, perdido y que todos desconocen, en donde caen. Y allí, después de un par de segundos, desaparecen. Mo y Oz sabían que si eso acababa por pasar solo estarían unos segundos cerca, pero habiendo estado lejos desde que se conocían eso les parecía un regalo. Y aunque eso fuera el camino a su muerte, esperaban ansiosos su caída.
Y en poco tiempo, aquel momento llegó. Las demás estrellas, como espectadores, las vieron caer. Los humanos, desde su hogar, las vieron caer desde el cielo a un lugar desconocido. Al estar apunto de desaparecer para siempre, ambas estrellas se sentían tan bien por poder estar una al lado de la otra que era algo indescriptible. Se miraron, se dijeron cuanto se querían y desaparecieron.
Ambos murieron siendo felices. Resulta imposible, ¿verdad? Morir siendo feliz... Para Mo y Oz fue posible. Pero dicen también, que cuando una estrella desaparece, o en este caso desaparecen, nace una nueva. Eso es cierto. Nace una nueva estrella justo en el sitio donde estaba la que desapareció. Por lo tanto, dos mismas estrellas ocuparon el lugar de Mo y Oz.
La historia se repitió. Y así hasta ahora.
En parte me entristece que la historia se repita, que solo por nacer en un lugar tengas un destino que no puedas cambiar por poco que te guste.
Hoy vi dos estrellas fugaces; me acuerdo de esta historia cada vez que veo dos estrellas caer, desaparecer... Ojalá yo también pudiera desaparecer junto a la persona que mas quiero.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Cuento。
Hay un señor al que voy a contarle todos mis sueños y no se el porque. Mis padres dicen que los sueños son importantes, y que este señor sabe interpretarlos bien. Pero, ¿por qué debo creerles? Ellos no son nada para mí, no entiendo el concepto de lo que es una familia. ¿Qué les importarán a ellos mis sueños? ¿Por qué cada mañana la misma pregunta? ¿Por qué un ''¿Recuerdas que has soñado?'' y no un ''¿Qué tal has dormido?'' ? ¿Es esto una familia? De todas formas, ¿por qué este señor? ¿Por qué no otro? ¿Por qué un hombre y no una mujer? ¿Si tan importantes son mis sueños por qué debo contarselos a cualquier desconocido? Si ni si quiera tengo respuestas a las preguntas básicas que forman parte de mi realidad, ¿cómo obtendré respuestas a preguntas del mundo de los sueños? No entiendo nada. ''Solo eres un niño'', me dicen. Quizás tengan razón, pero eso no significa que crea en todo lo que me dicen y no quiera respuestas a mis preguntas. Solo saben contestarme lo que les interesa para manejarme a su antojo. ''Eres nuestro hijo'', me repiten cada vez que les protesto cuando tratan de ocultarme algo. Yo no decidí ser vuestro hijo, vosotros tampoco me adoráis. No se que tenemos de ''familia''. De nuevo este lugar, frente a frente con este señor. Ni si quiera se su nombre, ¿cómo se supone que debería llamarlo? No es la primera vez que le veo, ni que hablamos, pero nunca antes había pensado en ello. Solo se que es un señor al que debo contarle lo que soñe hoy. Siempre me dice lo mismo: ''Dime, ¿qué has soñado hoy? Puedes confiar en mí'', con la misma sonrisa hipócrita de las otras veces. Él tampoco debe saber mi nombre. Quiero respuestas. Hoy no va a ser como las demás veces:
-¿Cómo se llama usted?- le pregunto.
-¿Por qué? ¿He salido en uno de tus sueños?
-No. Conteste- nunca he sido de hablar mucho, prefiero ser directo.
-¿Si te lo digo podremos hablar de tus sueños mas tarde?
-Sí, pero también quiero hacer otras preguntas.
-Esta bien. Mi nombre es Kora.
-Tiene un nombre curioso. ¿Sabe usted el mío?
-No.
-¿Y no debería saberlo ya que sabe de mis sueños que no le cuento a nadie mas?
-No tiene porque.
-¿Y por qué no?- parece que solo se preguntar.
-Son cosas de mi trabajo. Eres un niño, no lo entenderías.
-Sí, soy un niño, pero si no me lo explica tampoco lo entenderé nunca- digo algo indignado.
-Dime, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Rira, señor.
-Que nombre tan bonito, aunque algo peculiar para un niño.
-Digaselo a mis padres, no a mí. Aunque me gusta mi nombre.
-Genial, antes de hablar de tu sueño, ¿puedo preguntarte algo?
-Usted es el que hace las preguntas siempre, las hará aunque le dijera que no.
-Vaya, hoy estas muy despierto.
-Siempre lo he estado, pero trato de callar mi mente.
-Entiendo. Bueno, ¿por qué has querido saber mi nombre?
-Siempre me dice que puedo confíar en usted pero la verdad es que me es imposible confíar en alguien de quien ni si quiera se su nombre.
-¿Y confías en mí ahora?
-Supongo- una de mis típicas respuestas.
-Bien. Procede a hablarme de tu sueño- me dice, con la mirada fija en mí y sonriendome de una manera algo terrorífica. Si pudiera, saldría de aquí corriendo pero alguien me cogería y me harían volver aquí. Por lo tanto, sería inútil.
-Bueno, el sueño de hoy me resulto agradable en cierto modo- hago una pausa para ver si quiere decir algo pero al parecer solo espera a que continue. Continuo. -Estaba tumbado de costado en un fondo negro, es decir, no se vislumbraba nada mas. Y yo dormía. Ambas manos estaban cerca de mi cabeza como si estuvieran colocadas bajo un cojín imaginario y mis piernas estaban ligeramente flexionadas. Pero de pronto siento como una mano venida de a saber donde coge mi mano ligeramente y me eleva de aquel suelo negro en el que dormía. Se que iba subiendo mas y mas pero el paisaje no parecía cambiar, seguía siendo todo oscuro. Tan solo sé, que cuando fui consciente de que alguien me agarraba la mano en el sueño yo también la agarré con fuerza porque no quería que me soltase, pero, justo cuando hice eso, me soltó. Como si en el momento en que confíe en aquella ayuda venida de la nada, ella decidiera fallarme. Al soltarme, recuerdo caer, pero sin llegar al fondo, al lugar donde estaba antes. Sentía como caía en aquel lugar sin fondo, y mirase donde mirase todo era negro. Y así, hasta que me desperté.
-Fue un sueño corto pero intenso por lo que veo. ¿Algo mas?
-Sí, mientras todo eso pasaba, yo era consciente, sabía que aquel era yo. Veía todo lo que pasaba y sin embargo no era capaz de interferir.
-Eso no te había pasado antes, ¿verdad?
-No.
-Ajam- dice, como forma de demostrarme que me ha escuchado mientras apunta cosas en una libreta que lleva siempre. Debe estar llena de notas sobre mí. Me gustaría leer todo lo que hay ahí. Tengo derecho.
-...-me limito a mirar como apunta cosas. Como siempre.
-Bueno, por hoy puedes irte.
Y eso pasaba siempre. Le cuento algo personal, no me dice nada al respecto y me dice que me vaya. ¿Por qué? Creo que hoy me harté de no obtener respuestas a nada:
-No, Kora. Ahora se supone que puedo confiar en ti. ¡Quiero respuestas!- dije algo alterado.
-Por favor, vete. No debes preguntar tanto. Solo eres un niño.
-¡Estoy harto de que me tratéis no como un niño, si no como un ser idiota que acaba de nacer! ¿Quién eres tú? ¿Qué hay en tu cuaderno sobre mí? ¿Qué deduces de mis sueños? ¡Quiero saberlo todo!- digo mirándole fijamente y poniéndome de pie.
De pronto, oigo el ruido de una puerta al abrirse. Asustado, me giro. Dos hombres vienen hacia mí. Miro a Kora. Sonríe. ¿Por qué? Cuando me doy cuenta esos hombres están a mi lado sin posibilidad de escapar para mí. No me resisto.
Hoy ha sido un día extraño, normalmente no me altero tanto y me guardo las preguntas para mí e intento resolverlas por mí mismo, pero, ¿por qué hoy no pude? De momento a casa mis padres no dijeron nada. Normalmente ni hablan con Kora antes de irnos ni se quedan sin decir nada. Les pregunté si ocurría algo, y me disculpé por mi comportamiento. Ellos simplemente dijeron que no importaba, que todo estaba bien y me sonrieron. Eso me pareció siniestro; me lo parece cada vez mas a cada vez que lo pienso, tumbado en la cama de mi habitación, mirando al techo. Pero supongo que debo confiar en mi ''familia''.
Aun así, tengo miedo.
Lo que paso al día siguiente... No puedo contároslo con seguridad. Al parecer en este mundo, cuando alguien quiere saber mas de lo permitido se encargan de que no vuelva a querer saber de mas. Eso me dijeron desde el otro lado de la celda en la que me encontraba:
-Papá... Mamá... ¿Os quedaréis conmigo hasta que pueda salir?- pregunté asustado.
-No, hijo. A saber cuando será eso- dijo mi madre con frialdad, como si no le importara ver a su hijo allí.
-Te dijimos que eras solo un niño. Dudo que puedas volver a salir.
-Siento no haberte echo caso pero... Pero... Vendréis a verme, ¿verdad? ¡Sois mi familia! ¡Dijisteis que era vuestro maldito hijo!- grité impotente mientras empezaban a brotar lágrimas de mis ojos.
-Adiós hijo- dijo mi padre.
-¡No me llaméis eso! ¡No tenéis ningún derecho!- grité. Y así estuve hasta que se alejaron tanto que ya no les vi. -Papá... Mamá... No os vayáis... -dije sin fuerzas al cansarme de gritar.
Parece que mi sueño me estuviera advirtiendo de lo que iba a pasar hoy, que quienes me ayudaron fueron los mismos que me dejaron caer. No pude luchar contra la gente que estaba en mi contra. Desde entonces no quise volver a saber nada nunca mas.
Por cierto, hablé con Kora, ni si quiera era ese su verdadero nombre.
-¿Cómo se llama usted?- le pregunto.
-¿Por qué? ¿He salido en uno de tus sueños?
-No. Conteste- nunca he sido de hablar mucho, prefiero ser directo.
-¿Si te lo digo podremos hablar de tus sueños mas tarde?
-Sí, pero también quiero hacer otras preguntas.
-Esta bien. Mi nombre es Kora.
-Tiene un nombre curioso. ¿Sabe usted el mío?
-No.
-¿Y no debería saberlo ya que sabe de mis sueños que no le cuento a nadie mas?
-No tiene porque.
-¿Y por qué no?- parece que solo se preguntar.
-Son cosas de mi trabajo. Eres un niño, no lo entenderías.
-Sí, soy un niño, pero si no me lo explica tampoco lo entenderé nunca- digo algo indignado.
-Dime, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Rira, señor.
-Que nombre tan bonito, aunque algo peculiar para un niño.
-Digaselo a mis padres, no a mí. Aunque me gusta mi nombre.
-Genial, antes de hablar de tu sueño, ¿puedo preguntarte algo?
-Usted es el que hace las preguntas siempre, las hará aunque le dijera que no.
-Vaya, hoy estas muy despierto.
-Siempre lo he estado, pero trato de callar mi mente.
-Entiendo. Bueno, ¿por qué has querido saber mi nombre?
-Siempre me dice que puedo confíar en usted pero la verdad es que me es imposible confíar en alguien de quien ni si quiera se su nombre.
-¿Y confías en mí ahora?
-Supongo- una de mis típicas respuestas.
-Bien. Procede a hablarme de tu sueño- me dice, con la mirada fija en mí y sonriendome de una manera algo terrorífica. Si pudiera, saldría de aquí corriendo pero alguien me cogería y me harían volver aquí. Por lo tanto, sería inútil.
-Bueno, el sueño de hoy me resulto agradable en cierto modo- hago una pausa para ver si quiere decir algo pero al parecer solo espera a que continue. Continuo. -Estaba tumbado de costado en un fondo negro, es decir, no se vislumbraba nada mas. Y yo dormía. Ambas manos estaban cerca de mi cabeza como si estuvieran colocadas bajo un cojín imaginario y mis piernas estaban ligeramente flexionadas. Pero de pronto siento como una mano venida de a saber donde coge mi mano ligeramente y me eleva de aquel suelo negro en el que dormía. Se que iba subiendo mas y mas pero el paisaje no parecía cambiar, seguía siendo todo oscuro. Tan solo sé, que cuando fui consciente de que alguien me agarraba la mano en el sueño yo también la agarré con fuerza porque no quería que me soltase, pero, justo cuando hice eso, me soltó. Como si en el momento en que confíe en aquella ayuda venida de la nada, ella decidiera fallarme. Al soltarme, recuerdo caer, pero sin llegar al fondo, al lugar donde estaba antes. Sentía como caía en aquel lugar sin fondo, y mirase donde mirase todo era negro. Y así, hasta que me desperté.
-Fue un sueño corto pero intenso por lo que veo. ¿Algo mas?
-Sí, mientras todo eso pasaba, yo era consciente, sabía que aquel era yo. Veía todo lo que pasaba y sin embargo no era capaz de interferir.
-Eso no te había pasado antes, ¿verdad?
-No.
-Ajam- dice, como forma de demostrarme que me ha escuchado mientras apunta cosas en una libreta que lleva siempre. Debe estar llena de notas sobre mí. Me gustaría leer todo lo que hay ahí. Tengo derecho.
-...-me limito a mirar como apunta cosas. Como siempre.
-Bueno, por hoy puedes irte.
Y eso pasaba siempre. Le cuento algo personal, no me dice nada al respecto y me dice que me vaya. ¿Por qué? Creo que hoy me harté de no obtener respuestas a nada:
-No, Kora. Ahora se supone que puedo confiar en ti. ¡Quiero respuestas!- dije algo alterado.
-Por favor, vete. No debes preguntar tanto. Solo eres un niño.
-¡Estoy harto de que me tratéis no como un niño, si no como un ser idiota que acaba de nacer! ¿Quién eres tú? ¿Qué hay en tu cuaderno sobre mí? ¿Qué deduces de mis sueños? ¡Quiero saberlo todo!- digo mirándole fijamente y poniéndome de pie.
De pronto, oigo el ruido de una puerta al abrirse. Asustado, me giro. Dos hombres vienen hacia mí. Miro a Kora. Sonríe. ¿Por qué? Cuando me doy cuenta esos hombres están a mi lado sin posibilidad de escapar para mí. No me resisto.
Hoy ha sido un día extraño, normalmente no me altero tanto y me guardo las preguntas para mí e intento resolverlas por mí mismo, pero, ¿por qué hoy no pude? De momento a casa mis padres no dijeron nada. Normalmente ni hablan con Kora antes de irnos ni se quedan sin decir nada. Les pregunté si ocurría algo, y me disculpé por mi comportamiento. Ellos simplemente dijeron que no importaba, que todo estaba bien y me sonrieron. Eso me pareció siniestro; me lo parece cada vez mas a cada vez que lo pienso, tumbado en la cama de mi habitación, mirando al techo. Pero supongo que debo confiar en mi ''familia''.
Aun así, tengo miedo.
Lo que paso al día siguiente... No puedo contároslo con seguridad. Al parecer en este mundo, cuando alguien quiere saber mas de lo permitido se encargan de que no vuelva a querer saber de mas. Eso me dijeron desde el otro lado de la celda en la que me encontraba:
-Papá... Mamá... ¿Os quedaréis conmigo hasta que pueda salir?- pregunté asustado.
-No, hijo. A saber cuando será eso- dijo mi madre con frialdad, como si no le importara ver a su hijo allí.
-Te dijimos que eras solo un niño. Dudo que puedas volver a salir.
-Siento no haberte echo caso pero... Pero... Vendréis a verme, ¿verdad? ¡Sois mi familia! ¡Dijisteis que era vuestro maldito hijo!- grité impotente mientras empezaban a brotar lágrimas de mis ojos.
-Adiós hijo- dijo mi padre.
-¡No me llaméis eso! ¡No tenéis ningún derecho!- grité. Y así estuve hasta que se alejaron tanto que ya no les vi. -Papá... Mamá... No os vayáis... -dije sin fuerzas al cansarme de gritar.
Parece que mi sueño me estuviera advirtiendo de lo que iba a pasar hoy, que quienes me ayudaron fueron los mismos que me dejaron caer. No pude luchar contra la gente que estaba en mi contra. Desde entonces no quise volver a saber nada nunca mas.
Por cierto, hablé con Kora, ni si quiera era ese su verdadero nombre.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Forever love.
A veces no se por no donde empezar. Quiero decir tanto y no se como, pero lo intentare. Merece la pena, se que te hace algo feliz, y yo quiero que seas feliz. Es lo único quiero. Sonara muy típico, pero es la verdad, daría mi felicidad por ti. Antes tu que yo, pero, ¿por qué elegir entre la felicidad de uno cuando juntos podemos ser ambos felices? O almenos, así quiero que sea, así espero que sea ~
Me parece increíble, no se porque, que alguien que hace meses ni conocía ni quería hoy en día sea indispensable para mi día a día. Ese eres tú. Es increíble también, la de sorpresas que me has dado desde que nos conocimos. Pienso que me hiciste cambiar, porque ahora soy feliz. Además, cuando fui conociendote, poco a poco, me pareciste genial. Tan perfecto como te veo ahora. Me reí mucho contigo, de verdad. Pero nunca pensé que le gustaría a alguien así. Pero, es bueno saber que tienes alguien a tu lado, pase lo que pase. Es así, ¿verdad? Perdona, no debería ni dudarlo, te cansarás de mí y de mis tonterías. Pero me sigue pareciendo increíble que alguien como tú este a mi lado. Cerca, aunque lejos a la vez. Pero algún día será solo cerca, confío en que sea pronto. Muy pronto. Quiero verte pronto. Hay mil cosas que podría estar haciendo junto a ti, pasando todo mi tiempo contigo, y me molesta no poder hacerlo.
Se que las cosas que digo, y como me comporto son diferentes. Supongo que es difícil creerme a veces, ¿no? Pero a veces no se ni lo que quiero ni lo que no, ni porque no quiero hacer ninguna de todas esas cosas que se que te harían un poquito mas feliz. No lo se, y lo siento. Lo mas curioso, es que sea como me comporte, bien o mal, o lo que diga, tú siempre estas ahí. Y te lo agradezco, de verdad. No se como puedes soportarme, pero algún día seré capaz de demostrarte todas estas cosas.
Por cierto, igual es cosa mía, pero se me pasan los meses como semanas desde que estas a mi lado. Sera que cuando soy feliz pierdo la noción del tiempo, es tu culpa (?) Pero me alegro de que sea así.
Bueno fue el día que me hice Txxxxx, si no, igual nunca nos habríamos conocido y y no. No quiero ni pensarlo.
Siento que se me olvida decirte algo, pero ya escribiré otro de estos si eso, que se que te gustan (?) Solo queda decir que gracias. Tengo buenos y malos recuerdos pero gracias por todos ellos. Guardo cada uno de ellos en mi kokoro. Gracias también por estar a mi lado, por quererme tal y como soy, por todas esas cosas ~
Ten algo en cuenta; no quiero que nunca estés mal, por eso quiero que me lo digas si así es, quiero animarte y que tu estado mejore gracias a mi. Si odias a alguien, yo lo odiare contigo y lo matare en secreto por hacerte sufrir (?) Nunca creas que estas solo, porfa. Yo siempre estar aquí para ti. Y recuerda que soy tu fan n. 1, y te quiero muchísimo más que cualquier otra persona.
- Koishiteru ~
HE VUELTO.
Como dice el titulo, decidí volver. ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora que se supone que todo va bien? No lo se. Como siempre, no he cambiado, y nunca se nada.
Pero creo que me iba bien eso de escribir aquí todas las cosas que salían de mi pequeña cabeza. Aquí puedo ser yo, por algo es mi blog. Además puedo sincerarme todo lo que quiera porque ni si quiera se si alguien se acuerda de mi lol No creo.
Tengo muuuchas cosas que contar, cuentos que poner y demás. Por eso intentare escribir a menudo. Mis sentimientos están guardados para mi y para este blog, para nadie mas.
Cuando pueda tengo que darle un cambio de look a mi blog, lo necesita.
Básicamente me ha dado por escribir por un principal motivo, y es que me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. En un verano me han pasado mil cosas, he conocido gente nueva y demás. También me he dejado de hablar con gente y etc. Esas cosas que siempre pasan. Quizás no este aprovechando mi vida al máximo. No, claro que no lo hago. Cuando me de cuenta seré una señora mayor en una casa a saber donde con un gato y viendo anime hasta el fin de mis tiempos. Así me imagino a mi de mayor (?)
Bueh, no iba en serio. Esta es solo una entrada random que me apetecía escribir <3
Pero creo que me iba bien eso de escribir aquí todas las cosas que salían de mi pequeña cabeza. Aquí puedo ser yo, por algo es mi blog. Además puedo sincerarme todo lo que quiera porque ni si quiera se si alguien se acuerda de mi lol No creo.
Tengo muuuchas cosas que contar, cuentos que poner y demás. Por eso intentare escribir a menudo. Mis sentimientos están guardados para mi y para este blog, para nadie mas.
Cuando pueda tengo que darle un cambio de look a mi blog, lo necesita.
Básicamente me ha dado por escribir por un principal motivo, y es que me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. En un verano me han pasado mil cosas, he conocido gente nueva y demás. También me he dejado de hablar con gente y etc. Esas cosas que siempre pasan. Quizás no este aprovechando mi vida al máximo. No, claro que no lo hago. Cuando me de cuenta seré una señora mayor en una casa a saber donde con un gato y viendo anime hasta el fin de mis tiempos. Así me imagino a mi de mayor (?)
Bueh, no iba en serio. Esta es solo una entrada random que me apetecía escribir <3
Suscribirse a:
Entradas (Atom)