¿Os imagináis que sería irse a dormir y no volver a despertarse?
Esa idea me aterra.
Pero, ¿os imagináis que sería irse a dormir siendo feliz y no volver a despertarse?
Esa idea, en cambio, me tranquiliza.
domingo, 17 de noviembre de 2013
viernes, 15 de noviembre de 2013
Cuento。
Hay un señor al que voy a contarle todos mis sueños y no se el porque. Mis padres dicen que los sueños son importantes, y que este señor sabe interpretarlos bien. Pero, ¿por qué debo creerles? Ellos no son nada para mí, no entiendo el concepto de lo que es una familia. ¿Qué les importarán a ellos mis sueños? ¿Por qué cada mañana la misma pregunta? ¿Por qué un ''¿Recuerdas que has soñado?'' y no un ''¿Qué tal has dormido?'' ? ¿Es esto una familia? De todas formas, ¿por qué este señor? ¿Por qué no otro? ¿Por qué un hombre y no una mujer? ¿Si tan importantes son mis sueños por qué debo contarselos a cualquier desconocido? Si ni si quiera tengo respuestas a las preguntas básicas que forman parte de mi realidad, ¿cómo obtendré respuestas a preguntas del mundo de los sueños? No entiendo nada. ''Solo eres un niño'', me dicen. Quizás tengan razón, pero eso no significa que crea en todo lo que me dicen y no quiera respuestas a mis preguntas. Solo saben contestarme lo que les interesa para manejarme a su antojo. ''Eres nuestro hijo'', me repiten cada vez que les protesto cuando tratan de ocultarme algo. Yo no decidí ser vuestro hijo, vosotros tampoco me adoráis. No se que tenemos de ''familia''. De nuevo este lugar, frente a frente con este señor. Ni si quiera se su nombre, ¿cómo se supone que debería llamarlo? No es la primera vez que le veo, ni que hablamos, pero nunca antes había pensado en ello. Solo se que es un señor al que debo contarle lo que soñe hoy. Siempre me dice lo mismo: ''Dime, ¿qué has soñado hoy? Puedes confiar en mí'', con la misma sonrisa hipócrita de las otras veces. Él tampoco debe saber mi nombre. Quiero respuestas. Hoy no va a ser como las demás veces:
-¿Cómo se llama usted?- le pregunto.
-¿Por qué? ¿He salido en uno de tus sueños?
-No. Conteste- nunca he sido de hablar mucho, prefiero ser directo.
-¿Si te lo digo podremos hablar de tus sueños mas tarde?
-Sí, pero también quiero hacer otras preguntas.
-Esta bien. Mi nombre es Kora.
-Tiene un nombre curioso. ¿Sabe usted el mío?
-No.
-¿Y no debería saberlo ya que sabe de mis sueños que no le cuento a nadie mas?
-No tiene porque.
-¿Y por qué no?- parece que solo se preguntar.
-Son cosas de mi trabajo. Eres un niño, no lo entenderías.
-Sí, soy un niño, pero si no me lo explica tampoco lo entenderé nunca- digo algo indignado.
-Dime, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Rira, señor.
-Que nombre tan bonito, aunque algo peculiar para un niño.
-Digaselo a mis padres, no a mí. Aunque me gusta mi nombre.
-Genial, antes de hablar de tu sueño, ¿puedo preguntarte algo?
-Usted es el que hace las preguntas siempre, las hará aunque le dijera que no.
-Vaya, hoy estas muy despierto.
-Siempre lo he estado, pero trato de callar mi mente.
-Entiendo. Bueno, ¿por qué has querido saber mi nombre?
-Siempre me dice que puedo confíar en usted pero la verdad es que me es imposible confíar en alguien de quien ni si quiera se su nombre.
-¿Y confías en mí ahora?
-Supongo- una de mis típicas respuestas.
-Bien. Procede a hablarme de tu sueño- me dice, con la mirada fija en mí y sonriendome de una manera algo terrorífica. Si pudiera, saldría de aquí corriendo pero alguien me cogería y me harían volver aquí. Por lo tanto, sería inútil.
-Bueno, el sueño de hoy me resulto agradable en cierto modo- hago una pausa para ver si quiere decir algo pero al parecer solo espera a que continue. Continuo. -Estaba tumbado de costado en un fondo negro, es decir, no se vislumbraba nada mas. Y yo dormía. Ambas manos estaban cerca de mi cabeza como si estuvieran colocadas bajo un cojín imaginario y mis piernas estaban ligeramente flexionadas. Pero de pronto siento como una mano venida de a saber donde coge mi mano ligeramente y me eleva de aquel suelo negro en el que dormía. Se que iba subiendo mas y mas pero el paisaje no parecía cambiar, seguía siendo todo oscuro. Tan solo sé, que cuando fui consciente de que alguien me agarraba la mano en el sueño yo también la agarré con fuerza porque no quería que me soltase, pero, justo cuando hice eso, me soltó. Como si en el momento en que confíe en aquella ayuda venida de la nada, ella decidiera fallarme. Al soltarme, recuerdo caer, pero sin llegar al fondo, al lugar donde estaba antes. Sentía como caía en aquel lugar sin fondo, y mirase donde mirase todo era negro. Y así, hasta que me desperté.
-Fue un sueño corto pero intenso por lo que veo. ¿Algo mas?
-Sí, mientras todo eso pasaba, yo era consciente, sabía que aquel era yo. Veía todo lo que pasaba y sin embargo no era capaz de interferir.
-Eso no te había pasado antes, ¿verdad?
-No.
-Ajam- dice, como forma de demostrarme que me ha escuchado mientras apunta cosas en una libreta que lleva siempre. Debe estar llena de notas sobre mí. Me gustaría leer todo lo que hay ahí. Tengo derecho.
-...-me limito a mirar como apunta cosas. Como siempre.
-Bueno, por hoy puedes irte.
Y eso pasaba siempre. Le cuento algo personal, no me dice nada al respecto y me dice que me vaya. ¿Por qué? Creo que hoy me harté de no obtener respuestas a nada:
-No, Kora. Ahora se supone que puedo confiar en ti. ¡Quiero respuestas!- dije algo alterado.
-Por favor, vete. No debes preguntar tanto. Solo eres un niño.
-¡Estoy harto de que me tratéis no como un niño, si no como un ser idiota que acaba de nacer! ¿Quién eres tú? ¿Qué hay en tu cuaderno sobre mí? ¿Qué deduces de mis sueños? ¡Quiero saberlo todo!- digo mirándole fijamente y poniéndome de pie.
De pronto, oigo el ruido de una puerta al abrirse. Asustado, me giro. Dos hombres vienen hacia mí. Miro a Kora. Sonríe. ¿Por qué? Cuando me doy cuenta esos hombres están a mi lado sin posibilidad de escapar para mí. No me resisto.
Hoy ha sido un día extraño, normalmente no me altero tanto y me guardo las preguntas para mí e intento resolverlas por mí mismo, pero, ¿por qué hoy no pude? De momento a casa mis padres no dijeron nada. Normalmente ni hablan con Kora antes de irnos ni se quedan sin decir nada. Les pregunté si ocurría algo, y me disculpé por mi comportamiento. Ellos simplemente dijeron que no importaba, que todo estaba bien y me sonrieron. Eso me pareció siniestro; me lo parece cada vez mas a cada vez que lo pienso, tumbado en la cama de mi habitación, mirando al techo. Pero supongo que debo confiar en mi ''familia''.
Aun así, tengo miedo.
Lo que paso al día siguiente... No puedo contároslo con seguridad. Al parecer en este mundo, cuando alguien quiere saber mas de lo permitido se encargan de que no vuelva a querer saber de mas. Eso me dijeron desde el otro lado de la celda en la que me encontraba:
-Papá... Mamá... ¿Os quedaréis conmigo hasta que pueda salir?- pregunté asustado.
-No, hijo. A saber cuando será eso- dijo mi madre con frialdad, como si no le importara ver a su hijo allí.
-Te dijimos que eras solo un niño. Dudo que puedas volver a salir.
-Siento no haberte echo caso pero... Pero... Vendréis a verme, ¿verdad? ¡Sois mi familia! ¡Dijisteis que era vuestro maldito hijo!- grité impotente mientras empezaban a brotar lágrimas de mis ojos.
-Adiós hijo- dijo mi padre.
-¡No me llaméis eso! ¡No tenéis ningún derecho!- grité. Y así estuve hasta que se alejaron tanto que ya no les vi. -Papá... Mamá... No os vayáis... -dije sin fuerzas al cansarme de gritar.
Parece que mi sueño me estuviera advirtiendo de lo que iba a pasar hoy, que quienes me ayudaron fueron los mismos que me dejaron caer. No pude luchar contra la gente que estaba en mi contra. Desde entonces no quise volver a saber nada nunca mas.
Por cierto, hablé con Kora, ni si quiera era ese su verdadero nombre.
-¿Cómo se llama usted?- le pregunto.
-¿Por qué? ¿He salido en uno de tus sueños?
-No. Conteste- nunca he sido de hablar mucho, prefiero ser directo.
-¿Si te lo digo podremos hablar de tus sueños mas tarde?
-Sí, pero también quiero hacer otras preguntas.
-Esta bien. Mi nombre es Kora.
-Tiene un nombre curioso. ¿Sabe usted el mío?
-No.
-¿Y no debería saberlo ya que sabe de mis sueños que no le cuento a nadie mas?
-No tiene porque.
-¿Y por qué no?- parece que solo se preguntar.
-Son cosas de mi trabajo. Eres un niño, no lo entenderías.
-Sí, soy un niño, pero si no me lo explica tampoco lo entenderé nunca- digo algo indignado.
-Dime, ¿cuál es tu nombre?
-Me llamo Rira, señor.
-Que nombre tan bonito, aunque algo peculiar para un niño.
-Digaselo a mis padres, no a mí. Aunque me gusta mi nombre.
-Genial, antes de hablar de tu sueño, ¿puedo preguntarte algo?
-Usted es el que hace las preguntas siempre, las hará aunque le dijera que no.
-Vaya, hoy estas muy despierto.
-Siempre lo he estado, pero trato de callar mi mente.
-Entiendo. Bueno, ¿por qué has querido saber mi nombre?
-Siempre me dice que puedo confíar en usted pero la verdad es que me es imposible confíar en alguien de quien ni si quiera se su nombre.
-¿Y confías en mí ahora?
-Supongo- una de mis típicas respuestas.
-Bien. Procede a hablarme de tu sueño- me dice, con la mirada fija en mí y sonriendome de una manera algo terrorífica. Si pudiera, saldría de aquí corriendo pero alguien me cogería y me harían volver aquí. Por lo tanto, sería inútil.
-Bueno, el sueño de hoy me resulto agradable en cierto modo- hago una pausa para ver si quiere decir algo pero al parecer solo espera a que continue. Continuo. -Estaba tumbado de costado en un fondo negro, es decir, no se vislumbraba nada mas. Y yo dormía. Ambas manos estaban cerca de mi cabeza como si estuvieran colocadas bajo un cojín imaginario y mis piernas estaban ligeramente flexionadas. Pero de pronto siento como una mano venida de a saber donde coge mi mano ligeramente y me eleva de aquel suelo negro en el que dormía. Se que iba subiendo mas y mas pero el paisaje no parecía cambiar, seguía siendo todo oscuro. Tan solo sé, que cuando fui consciente de que alguien me agarraba la mano en el sueño yo también la agarré con fuerza porque no quería que me soltase, pero, justo cuando hice eso, me soltó. Como si en el momento en que confíe en aquella ayuda venida de la nada, ella decidiera fallarme. Al soltarme, recuerdo caer, pero sin llegar al fondo, al lugar donde estaba antes. Sentía como caía en aquel lugar sin fondo, y mirase donde mirase todo era negro. Y así, hasta que me desperté.
-Fue un sueño corto pero intenso por lo que veo. ¿Algo mas?
-Sí, mientras todo eso pasaba, yo era consciente, sabía que aquel era yo. Veía todo lo que pasaba y sin embargo no era capaz de interferir.
-Eso no te había pasado antes, ¿verdad?
-No.
-Ajam- dice, como forma de demostrarme que me ha escuchado mientras apunta cosas en una libreta que lleva siempre. Debe estar llena de notas sobre mí. Me gustaría leer todo lo que hay ahí. Tengo derecho.
-...-me limito a mirar como apunta cosas. Como siempre.
-Bueno, por hoy puedes irte.
Y eso pasaba siempre. Le cuento algo personal, no me dice nada al respecto y me dice que me vaya. ¿Por qué? Creo que hoy me harté de no obtener respuestas a nada:
-No, Kora. Ahora se supone que puedo confiar en ti. ¡Quiero respuestas!- dije algo alterado.
-Por favor, vete. No debes preguntar tanto. Solo eres un niño.
-¡Estoy harto de que me tratéis no como un niño, si no como un ser idiota que acaba de nacer! ¿Quién eres tú? ¿Qué hay en tu cuaderno sobre mí? ¿Qué deduces de mis sueños? ¡Quiero saberlo todo!- digo mirándole fijamente y poniéndome de pie.
De pronto, oigo el ruido de una puerta al abrirse. Asustado, me giro. Dos hombres vienen hacia mí. Miro a Kora. Sonríe. ¿Por qué? Cuando me doy cuenta esos hombres están a mi lado sin posibilidad de escapar para mí. No me resisto.
Hoy ha sido un día extraño, normalmente no me altero tanto y me guardo las preguntas para mí e intento resolverlas por mí mismo, pero, ¿por qué hoy no pude? De momento a casa mis padres no dijeron nada. Normalmente ni hablan con Kora antes de irnos ni se quedan sin decir nada. Les pregunté si ocurría algo, y me disculpé por mi comportamiento. Ellos simplemente dijeron que no importaba, que todo estaba bien y me sonrieron. Eso me pareció siniestro; me lo parece cada vez mas a cada vez que lo pienso, tumbado en la cama de mi habitación, mirando al techo. Pero supongo que debo confiar en mi ''familia''.
Aun así, tengo miedo.
Lo que paso al día siguiente... No puedo contároslo con seguridad. Al parecer en este mundo, cuando alguien quiere saber mas de lo permitido se encargan de que no vuelva a querer saber de mas. Eso me dijeron desde el otro lado de la celda en la que me encontraba:
-Papá... Mamá... ¿Os quedaréis conmigo hasta que pueda salir?- pregunté asustado.
-No, hijo. A saber cuando será eso- dijo mi madre con frialdad, como si no le importara ver a su hijo allí.
-Te dijimos que eras solo un niño. Dudo que puedas volver a salir.
-Siento no haberte echo caso pero... Pero... Vendréis a verme, ¿verdad? ¡Sois mi familia! ¡Dijisteis que era vuestro maldito hijo!- grité impotente mientras empezaban a brotar lágrimas de mis ojos.
-Adiós hijo- dijo mi padre.
-¡No me llaméis eso! ¡No tenéis ningún derecho!- grité. Y así estuve hasta que se alejaron tanto que ya no les vi. -Papá... Mamá... No os vayáis... -dije sin fuerzas al cansarme de gritar.
Parece que mi sueño me estuviera advirtiendo de lo que iba a pasar hoy, que quienes me ayudaron fueron los mismos que me dejaron caer. No pude luchar contra la gente que estaba en mi contra. Desde entonces no quise volver a saber nada nunca mas.
Por cierto, hablé con Kora, ni si quiera era ese su verdadero nombre.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Forever love.
A veces no se por no donde empezar. Quiero decir tanto y no se como, pero lo intentare. Merece la pena, se que te hace algo feliz, y yo quiero que seas feliz. Es lo único quiero. Sonara muy típico, pero es la verdad, daría mi felicidad por ti. Antes tu que yo, pero, ¿por qué elegir entre la felicidad de uno cuando juntos podemos ser ambos felices? O almenos, así quiero que sea, así espero que sea ~
Me parece increíble, no se porque, que alguien que hace meses ni conocía ni quería hoy en día sea indispensable para mi día a día. Ese eres tú. Es increíble también, la de sorpresas que me has dado desde que nos conocimos. Pienso que me hiciste cambiar, porque ahora soy feliz. Además, cuando fui conociendote, poco a poco, me pareciste genial. Tan perfecto como te veo ahora. Me reí mucho contigo, de verdad. Pero nunca pensé que le gustaría a alguien así. Pero, es bueno saber que tienes alguien a tu lado, pase lo que pase. Es así, ¿verdad? Perdona, no debería ni dudarlo, te cansarás de mí y de mis tonterías. Pero me sigue pareciendo increíble que alguien como tú este a mi lado. Cerca, aunque lejos a la vez. Pero algún día será solo cerca, confío en que sea pronto. Muy pronto. Quiero verte pronto. Hay mil cosas que podría estar haciendo junto a ti, pasando todo mi tiempo contigo, y me molesta no poder hacerlo.
Se que las cosas que digo, y como me comporto son diferentes. Supongo que es difícil creerme a veces, ¿no? Pero a veces no se ni lo que quiero ni lo que no, ni porque no quiero hacer ninguna de todas esas cosas que se que te harían un poquito mas feliz. No lo se, y lo siento. Lo mas curioso, es que sea como me comporte, bien o mal, o lo que diga, tú siempre estas ahí. Y te lo agradezco, de verdad. No se como puedes soportarme, pero algún día seré capaz de demostrarte todas estas cosas.
Por cierto, igual es cosa mía, pero se me pasan los meses como semanas desde que estas a mi lado. Sera que cuando soy feliz pierdo la noción del tiempo, es tu culpa (?) Pero me alegro de que sea así.
Bueno fue el día que me hice Txxxxx, si no, igual nunca nos habríamos conocido y y no. No quiero ni pensarlo.
Siento que se me olvida decirte algo, pero ya escribiré otro de estos si eso, que se que te gustan (?) Solo queda decir que gracias. Tengo buenos y malos recuerdos pero gracias por todos ellos. Guardo cada uno de ellos en mi kokoro. Gracias también por estar a mi lado, por quererme tal y como soy, por todas esas cosas ~
Ten algo en cuenta; no quiero que nunca estés mal, por eso quiero que me lo digas si así es, quiero animarte y que tu estado mejore gracias a mi. Si odias a alguien, yo lo odiare contigo y lo matare en secreto por hacerte sufrir (?) Nunca creas que estas solo, porfa. Yo siempre estar aquí para ti. Y recuerda que soy tu fan n. 1, y te quiero muchísimo más que cualquier otra persona.
- Koishiteru ~
HE VUELTO.
Como dice el titulo, decidí volver. ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora que se supone que todo va bien? No lo se. Como siempre, no he cambiado, y nunca se nada.
Pero creo que me iba bien eso de escribir aquí todas las cosas que salían de mi pequeña cabeza. Aquí puedo ser yo, por algo es mi blog. Además puedo sincerarme todo lo que quiera porque ni si quiera se si alguien se acuerda de mi lol No creo.
Tengo muuuchas cosas que contar, cuentos que poner y demás. Por eso intentare escribir a menudo. Mis sentimientos están guardados para mi y para este blog, para nadie mas.
Cuando pueda tengo que darle un cambio de look a mi blog, lo necesita.
Básicamente me ha dado por escribir por un principal motivo, y es que me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. En un verano me han pasado mil cosas, he conocido gente nueva y demás. También me he dejado de hablar con gente y etc. Esas cosas que siempre pasan. Quizás no este aprovechando mi vida al máximo. No, claro que no lo hago. Cuando me de cuenta seré una señora mayor en una casa a saber donde con un gato y viendo anime hasta el fin de mis tiempos. Así me imagino a mi de mayor (?)
Bueh, no iba en serio. Esta es solo una entrada random que me apetecía escribir <3
Pero creo que me iba bien eso de escribir aquí todas las cosas que salían de mi pequeña cabeza. Aquí puedo ser yo, por algo es mi blog. Además puedo sincerarme todo lo que quiera porque ni si quiera se si alguien se acuerda de mi lol No creo.
Tengo muuuchas cosas que contar, cuentos que poner y demás. Por eso intentare escribir a menudo. Mis sentimientos están guardados para mi y para este blog, para nadie mas.
Cuando pueda tengo que darle un cambio de look a mi blog, lo necesita.
Básicamente me ha dado por escribir por un principal motivo, y es que me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. En un verano me han pasado mil cosas, he conocido gente nueva y demás. También me he dejado de hablar con gente y etc. Esas cosas que siempre pasan. Quizás no este aprovechando mi vida al máximo. No, claro que no lo hago. Cuando me de cuenta seré una señora mayor en una casa a saber donde con un gato y viendo anime hasta el fin de mis tiempos. Así me imagino a mi de mayor (?)
Bueh, no iba en serio. Esta es solo una entrada random que me apetecía escribir <3
lunes, 6 de mayo de 2013
Es solo una historia mas.
Su vida era un pozo de oscuridad. Mirase dónde mirase solo veía un interminable fondo negro que le causaba escalofríos. No sabía si había alguien ahí; si alguien le podía escuchar. ¿Qué habría más allá de ese interminable fondo negro? Unos barrotes de frío hierro le impedían descubrirlo. Avanzando un día se choco contra algo duro, fue el principio de un circulo de barrotes que la rodeaban. Su temperatura corporal allí se mantenía caliente a pesar del frío que parecía dar aquel lugar aterrador y que contrastaba con los helados barrotes en los que daba igual cuanto tiempo posara sus suaves y delicadas manos, seguían tan helados como al principio. Poco más sabía de aquel lugar, tampoco sabía como había llegado allí. A veces decaía, se sentía tremendamente débil y tan sólo quería salir de allí. Aquel sitio le agobiaba; gracias a ello quizás se desarollo una especie de claustrofobia como conseqüéncia a pasar encerrada allí parte de su vida, si es que aun estaba viva. Aquello era peor que estar muerta, se repetia. ''Quiero morir, quiero ser libre. Esto no es vivir'', gritaba con sus ojos inudandos en lágrimas que ignoraban. Entonces escuchaba aquella voz. Cada vez que perdía la cordura una voz le hablaba, una voz que ignoraba sus llantos. Le hablaba con un tono maternalmente frío; como si el consuelo de un desconocido pudiera ayudarle. A veces las palabras no son suficiente, y esta era una de esas veces. Ella solo quería ver que no estaba sola inmersa en aquella enorme oscuridad. Solo quería un cálido abrazo, un sueño ansiado para ella. Sabía calmarse, pero no porque aquellas mecánicas palabras le calmasen sino porque vio que era inútil. Era inútil gritar, llorar, exigir algo... Incluso vivir.
Un día un milagro ocurrió. Si pudieráis sólo hablar con ella os diria lo indescriptiblemente bien que se sintio cuándo abrio los ojos y pestañeo asombrada de lo que vio ante sus ojos... Gente como ella, árboles, el sol que tanto ansiaba volver a ver para que iluminase su vida e infinidad de cosas mas. Este era sin duda su mundo, estaba segura. Lo recordaba, pero al parecer nadie la recordaba a ella. Tampoco sabía dónde estaba. Su felicidad empezaba a disminuir. Tenía miedo. ''Alguien me ayudará'', pensó. Pero, ¿por qué notaba a la gente tan fría? Era como si estubieran programados, como si nada pudiera sacarles de su rutina. Se armó de valor y se plantó delante de un señor. Serio, trajeado. Así era él. Notó su presencia y agachó la cabeza en dónde vió a aquella pequeña niña a la que aquel mundo le quedaba tan grande. Le temblava la voz, quería decir algo pero no podía. ''¡Disculpe! ¿Podría decirme dónde estoy? Podría tan solo... ¿Ayudarme?'', consiguió decir lo más fuerte que le fue posible para que aquel hombre le escuchara. El hombre la miro de arriba a abajo, pero solo se fijo en su rostro. Su alborotado cabello ocultaba prácticamente todo su rostro sonrojado, y en sus ojos, se veía su miedo. Cualquiera le habría ofrecido su ayuda a aquella niña indefensa, ¿no creen? Pero no aquel hombre. No en en aquel mundo. No en un sitio egoísta en dónde cada cuál solo se preocupa de él mismo, en dónde solo quieren que las cosas les vayan bien a ellos y las desgracias de los demás no sean notablemente importantes para ellos. Un lugar en dónde no se valora la vida de los demás pero tampoco sus muertes. Habréis deducido pues, que la respuesta de aquel señor fue totalmente opuesta a algo bueno. ''No se quién eres, ¿por qué debo ayudarte? Cuidate tu sola'', respondió. Y poco a poco en sus ojos se fueron formando pequeñas y transparentes lágrimas que ni ella era consciente de que estaban ahí, cayendo por sus mejillas. Tenía miedo. Pero ni aquella triste imagen pudo ablandar el corazón de aquel hombre que después de contestarle prosiguió su camino.
Andaba sin rumbo, pérdida. Sin conciéncia, asustada. A lo lejos diviso un campo de hierba verde. Tranquilo, apacible, en dónde el viento hacía ondear aquella hierba verde. Y en medio de aquel paisaje un bello y exuberante árbol que producía una agradable sombra en la cuál sentarse. Casi le imnotizaba el ir allí y sentarse a la sombra de aquel árbol. Al estar allí se puso a pensar que en aquel mundo que creía mejor que su jaula y su oscuridad se encontró que estaba realmente sola. Almenos en la jaula entendía que estubiera sola ya que estaba encerrada en medio de la naday ni eso, allí almenos había una voz que, aunque nunca la apreció realmente, le hacía compañia que le mostraba que había alguien ahí aunque desconociese el rostro de aquella persona... Ahora estaba encerrada en un mundo extremadamente grande que le daba la espalda porque tristemente si algo aprendió es que cada uno tiene que preocuparse por él mismo. Depender de alguien o contar con su apoyo en este mundo, no era una opción.
Realmente ya no recuerdo el final de esta historia. Quizás ni si quiera tiene final. Ah si, una última cosa. Aquella niña, era yo.
Un día un milagro ocurrió. Si pudieráis sólo hablar con ella os diria lo indescriptiblemente bien que se sintio cuándo abrio los ojos y pestañeo asombrada de lo que vio ante sus ojos... Gente como ella, árboles, el sol que tanto ansiaba volver a ver para que iluminase su vida e infinidad de cosas mas. Este era sin duda su mundo, estaba segura. Lo recordaba, pero al parecer nadie la recordaba a ella. Tampoco sabía dónde estaba. Su felicidad empezaba a disminuir. Tenía miedo. ''Alguien me ayudará'', pensó. Pero, ¿por qué notaba a la gente tan fría? Era como si estubieran programados, como si nada pudiera sacarles de su rutina. Se armó de valor y se plantó delante de un señor. Serio, trajeado. Así era él. Notó su presencia y agachó la cabeza en dónde vió a aquella pequeña niña a la que aquel mundo le quedaba tan grande. Le temblava la voz, quería decir algo pero no podía. ''¡Disculpe! ¿Podría decirme dónde estoy? Podría tan solo... ¿Ayudarme?'', consiguió decir lo más fuerte que le fue posible para que aquel hombre le escuchara. El hombre la miro de arriba a abajo, pero solo se fijo en su rostro. Su alborotado cabello ocultaba prácticamente todo su rostro sonrojado, y en sus ojos, se veía su miedo. Cualquiera le habría ofrecido su ayuda a aquella niña indefensa, ¿no creen? Pero no aquel hombre. No en en aquel mundo. No en un sitio egoísta en dónde cada cuál solo se preocupa de él mismo, en dónde solo quieren que las cosas les vayan bien a ellos y las desgracias de los demás no sean notablemente importantes para ellos. Un lugar en dónde no se valora la vida de los demás pero tampoco sus muertes. Habréis deducido pues, que la respuesta de aquel señor fue totalmente opuesta a algo bueno. ''No se quién eres, ¿por qué debo ayudarte? Cuidate tu sola'', respondió. Y poco a poco en sus ojos se fueron formando pequeñas y transparentes lágrimas que ni ella era consciente de que estaban ahí, cayendo por sus mejillas. Tenía miedo. Pero ni aquella triste imagen pudo ablandar el corazón de aquel hombre que después de contestarle prosiguió su camino.
Andaba sin rumbo, pérdida. Sin conciéncia, asustada. A lo lejos diviso un campo de hierba verde. Tranquilo, apacible, en dónde el viento hacía ondear aquella hierba verde. Y en medio de aquel paisaje un bello y exuberante árbol que producía una agradable sombra en la cuál sentarse. Casi le imnotizaba el ir allí y sentarse a la sombra de aquel árbol. Al estar allí se puso a pensar que en aquel mundo que creía mejor que su jaula y su oscuridad se encontró que estaba realmente sola. Almenos en la jaula entendía que estubiera sola ya que estaba encerrada en medio de la naday ni eso, allí almenos había una voz que, aunque nunca la apreció realmente, le hacía compañia que le mostraba que había alguien ahí aunque desconociese el rostro de aquella persona... Ahora estaba encerrada en un mundo extremadamente grande que le daba la espalda porque tristemente si algo aprendió es que cada uno tiene que preocuparse por él mismo. Depender de alguien o contar con su apoyo en este mundo, no era una opción.
Realmente ya no recuerdo el final de esta historia. Quizás ni si quiera tiene final. Ah si, una última cosa. Aquella niña, era yo.
Es posible que tengan razón, quizás si me infravaloro, quizás si tengo el autoestima bajo, quizás. Yo no niego nada. ¿Pero sabéis? Hay, como en todo, una causa. Los comentarios negativos siempre los he tenido en cuenta y los positivos los he ido olvidando poco a poco... Además de que en mi vida siempre ha habido más gente en mi contra que de mi lado. Era y es como: Malos comentarios everywhere.
Pero... ¿No lo habéis pensado? Me dicen que me infravaloro cuándo relamente no se han puesto a pensar el motivo por el cuál lo hago. Sí, puede ser que fuera por lo que he comentado anteriormente, o puede que no. Puede que realmente sea idiota, sentimental y todas esas cosas que odio de mí y que le recuerdo constantemente a la gente que soy. ¿Eh? ¿Por qué nadie nunca ha pensado o ha querido admitir que eso pudiera o fuera cierto? Es posible que se esten equivocando, no lo se. Realmente no se ni lo que pienso de mí.
Pero... ¿No lo habéis pensado? Me dicen que me infravaloro cuándo relamente no se han puesto a pensar el motivo por el cuál lo hago. Sí, puede ser que fuera por lo que he comentado anteriormente, o puede que no. Puede que realmente sea idiota, sentimental y todas esas cosas que odio de mí y que le recuerdo constantemente a la gente que soy. ¿Eh? ¿Por qué nadie nunca ha pensado o ha querido admitir que eso pudiera o fuera cierto? Es posible que se esten equivocando, no lo se. Realmente no se ni lo que pienso de mí.
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